Concurso de acreedores: qué ocurre con la empresa, el administrador y los trabajadores
Un procedimiento judicial, no siempre un final
El concurso de acreedores es el procedimiento judicial pensado para ordenar la situación de un deudor insolvente y tratar de satisfacer a los acreedores, ya sea mediante un convenio o mediante la liquidación. No implica automáticamente el cierre: muchas empresas continúan su actividad.
Efectos principales
- Gestión: con carácter general, el deudor conserva facultades de administración y disposición bajo la intervención de la administración concursal, aunque puede acordarse su sustitución.
- Acreedores: las deudas se comunican y clasifican, y se limitan determinadas ejecuciones.
- Contratos y plantilla: la ley regula la continuidad de los contratos y los efectos sobre los trabajadores, con reglas laborales específicas.
- Convenio o liquidación: el concurso termina con un convenio con los acreedores o con la venta de los bienes para pagar.
La calificación del concurso
El concurso puede calificarse como fortuito o culpable. La calificación culpable, que requiere dolo o culpa grave del deudor o de sus administradores en la generación o agravación de la insolvencia, puede conllevar consecuencias para estos, como inhabilitación o condena a cubrir el déficit, según los casos.
Por eso es importante que las decisiones tomadas en la fase previa y durante el procedimiento estén bien documentadas y asesoradas.
Este artículo tiene carácter informativo y general. La normativa cambia y cada caso tiene sus particularidades: consulta tu situación concreta antes de tomar decisiones.
Derecho Concursal
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