Insolvencia: las señales de alerta y el plazo de dos meses que no conviene dejar pasar

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Detectar el problema a tiempo cambia las opciones disponibles

Una empresa en dificultades suele dar señales antes de llegar a una situación irreversible: retrasos en pagos a proveedores, tensiones de tesorería, impagos de nóminas o de deudas públicas, pérdida de financiación bancaria. Reconocerlas pronto abre más caminos.

Qué es insolvencia, según la ley

El Texto Refundido de la Ley Concursal considera que el deudor se encuentra en estado de insolvencia cuando no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles. Se distingue entre insolvencia actual e inminente, esta última cuando se prevé que no podrá cumplirlas regular y puntualmente.

El deber de solicitar el concurso

El deudor que se encuentre en estado de insolvencia actual debe solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer ese estado (art. 5 del Texto Refundido). Si es inminente, la solicitud es facultativa. Incumplir ese deber puede tener consecuencias en la calificación del concurso y para los administradores.

Qué opciones se pueden explorar

  • Negociar con acreedores, de forma extrajudicial.
  • Acudir a un plan de reestructuración, instrumento previsto para evitar el concurso cuando hay probabilidad de insolvencia.
  • Reordenar la deuda, aplazar pagos o conseguir nueva financiación.
  • Solicitar el concurso, cuando es la vía adecuada.

Cuanto antes se pide asesoramiento, más soluciones existen. Cuando se agota la tesorería, solo quedan las opciones más duras.


Este artículo tiene carácter informativo y general. La normativa cambia y cada caso tiene sus particularidades: consulta tu situación concreta antes de tomar decisiones.

Derecho Concursal
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